
Año Nuevo: un recordatorio de nuestra humanidad
Año Nuevo: un recordatorio de nuestra humanidad

El Año Nuevo suele llegar cargado de expectativas: propósitos, cambios, promesas de “ser mejores” y dejar atrás lo que duele. Sin embargo, desde la psicología, vale la pena detenernos un momento y preguntarnos algo más profundo: ¿qué significa realmente comenzar de nuevo siendo humanos?
Ser humano no es avanzar en línea recta ni cumplir listas perfectas de metas. Ser humano es sentir, equivocarse, cansarse, volver a intentar y, a veces, simplemente sobrevivir a lo que nos tocó vivir. El cierre de un año no borra automáticamente las heridas, pero sí nos ofrece una oportunidad simbólica: mirar nuestra historia con más compasión.
Durante el año acumulamos emociones que muchas veces no se expresan: miedos, duelos, frustraciones, culpas y expectativas no cumplidas. El cambio de calendario puede convertirse en un espacio terapéutico si lo usamos no para juzgarnos, sino para reconocernos. La psicología nos recuerda que la salud mental no se construye desde la exigencia extrema, sino desde la autocompasión, el autoconocimiento y la aceptación de nuestros límites.

Iniciar un nuevo año no implica “arreglarlo todo”, sino preguntarnos con honestidad:
¿Qué necesito cuidar de mí?
¿Qué me está pidiendo mi cuerpo y mi mente?
¿Qué puedo soltar para vivir con más calma?
Ser más humanos este Año Nuevo puede significar permitirnos ir más despacio, pedir ayuda, poner límites, elegir relaciones más sanas y entender que sanar no es un destino, sino un proceso. A veces el mayor propósito no es lograr más, sino tratarnos mejor.
Que este Año Nuevo no sea una carrera, sino un reencuentro contigo. Con tu historia, tus emociones y tu capacidad de seguir adelante, incluso en medio de la incertidumbre. Porque empezar de nuevo también es honrar todo lo que ya has sobrevivido.
Psic. Laura Dominguez Ortega
